Sobre la personalización de viajes

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Hace poco leí una historia que me hizo pensar.

No tenía nada que ver con turismo, pero sí con algo que vemos constantemente en nuestra industria: la diferencia entre decir que algo es personalizado y que realmente lo sea.

Muchas empresas venden viajes “a medida”.

Pero, en realidad, detrás de propuestas aparentemente distintas, suele esconderse exactamente el mismo itinerario adaptado mínimamente.

Las misas rutas.
Los mismos ritmos.
Las mismas experiencias.
Los mismos hoteles.

Simplemente cambiando nombres y fechas.

El problema es que cada viajero es distinto.
Y especialmente en high-end, los pequeños detalles cambian completamente la experiencia.

Por eso es importante analizar cada petición de forma individual.

Estudiar la situación, las ganas y los límites de cada perfil que llega. Uno a uno.

Intentando entender quién viajará, cómo le gusta descubrir un destino y qué ritmo necesita realmente.

Poniéndose en la piel de quien hará ese viaje.
Si llega después de un vuelo largo, quizás lo más inteligente no sea añadir varias horas más de carretera.
Si en un día ha visitado tres pueblos, probablemente un cuarto ya no es necesario.
Si es una familia con niños de determinada edad, esta actividad encaja pero esta otra no.
Si han pedido barranquismo, pero la época del año dice que es peligroso, aburrido o que se van a morir de frío, es mejor decir que no. 
Preferimos perder una actividad antes que comprometer la experiencia final de tu cliente.
Y así con cada paso que harán en ese viaje.
Al final, personalizar no es más que sentido común.
Tomar decisiones con criterio, en lugar de añadir actividades porque sí.
Y eso requiere conocer profundamente el territorio, entender el viajero y pensar cada propuesta con sentido común.

Espero que estas líneas te inviten a reflexionar sobre cómo estamos diseñando los viajes y sobre el impacto que tienen los pequeños detalles en la experiencia final.


Si buscas un socio local que comprende que cada viajero merece un programa pensado específicamente para él, estaremos encantados de hablar.

Un abrazo,


Pepo

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